El calcio es lo primero que uno revisa, y muchas veces es la respuesta. Pero cuando ya ajustaste el calcio y el problema sigue, vale la pena mirar tres cosas que se pasan por alto.
1. Calor
Con temperaturas altas el ave jadea para refrescarse. Ese jadeo cambia el equilibrio ácido-base de la sangre y reduce el calcio disponible para formar la cáscara. Un plantel con buena nutrición y mala ventilación produce huevo trizado igual.
2. Hora de consumo
La cáscara se forma de noche. Si el ave consume todo su alimento en la mañana, llega a la formación de la cáscara sin calcio disponible en el tracto. Dejar comida disponible en la tarde cambia el resultado sin cambiar la fórmula.
3. Edad del plantel
Pasadas las 45 semanas el huevo crece pero la cantidad de cáscara no. La misma cáscara repartida en más superficie es una cáscara más delgada. Ahí no hay fórmula milagrosa: hay que ajustar el mineral y, llegado el momento, evaluar el recambio del plantel.
